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martes, 5 de agosto de 2014

METAMORFOSIS


Y cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa - anónimo

Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado un cambio substancial en nuestro interior. Es ese momento en el que notas que la vida da un giro de 180º sin saber el porqué, puede deberse a una enfermedad, una decepción amorosa o la pérdida de un trabajo, este estado de desasosiego es lo que nos despierta de ese letargo que hemos vivido hasta ese momento. Realmente no es relevante el motivo que lo haya causado sino el efecto renovador que nos producirá este cambio.

Lamentablemente no todos aprendemos de esta metamorfosis, no todo el mundo le saca provecho, generalmente es una etapa dura de nuestra existencia que deberemos superar  a base de un gran esfuerzo personal para poder salir adelante, pero una vez superada nos sentimos fuertes, renovados, vivos.

Como he dicho antes, el motivo no es siempre lo que importa, es nuestro estado emocional y nuestra forma de pensar la que realmente va a provocar un cambio sustancial en el futuro de nuestra existencia.

Pasé  por ese estado hace ya más de 10 años, gracias en mi caso a una enfermedad. Aprendí inconscientemente que debía darle mucha mayor importancia a la vida,  centrándome en mirar más la belleza que me rodeaba que los pequeños problemas que surgían día a día.  Mi relación de pareja se convirtió en lo más estable que hubiese podido imaginar jamás. Mi familia cobró un valor importantísimo y los verdaderos amigos se convirtieron en parte inherente de mi vida. Mis valores cambiaron radicalmente y aprendí a vivir el momento y a disfrutar de las pequeñas cosas y a intentar ser feliz cada instante.

Con los años he conocido a otras personas que están en proceso de metamorfosis, lógicamente no son conscientes de ello, de hecho nadie es consciente en ese preciso momento. Algunos ves que saldrán triunfantes de esta metamorfosis, en cambio ves a otros que cometen graves errores en ese proceso. Cuando desde fuera ves las circunstancias que rodean a esas personas y recordando tu propia vivencia te das cuenta que ciertas pautas se repiten en todos los casos,  independientemente del motivo que las haya provocado. Pero como seres distintos que somos, actuamos de diferente manera.  A veces ves como alguien no va a superar la prueba a la que ha sido sometido, no porque sea una entendida en la materia, simplemente porque cuando estamos fuera del problema es mucho más simple ver la solución, por regla general modificando su forma de pensar modificará su forma de actuar y se resolverá el entuerto, en algunas ocasiones intentas ayudar, pero por mucho que desees ayudarle no está en tu misma sintonía y no comprende aquello que pretendes transmitirle. 

El tiempo de transición es diferente, cada uno de nosotros analizamos esa etapa de crecimiento personal de formas muy variadas, intentando superar lo más rápido ese proceso. Al final  lo que importa es que transcurrido este sufrimiento dejemos de ser orugas para convertirnos en bellas mariposas.

Gracias Lidia, por regalarme esta preciosa frase que me ha hecho reflexionar ... “y cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa”