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martes, 5 de agosto de 2014

METAMORFOSIS


Y cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa - anónimo

Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado un cambio substancial en nuestro interior. Es ese momento en el que notas que la vida da un giro de 180º sin saber el porqué, puede deberse a una enfermedad, una decepción amorosa o la pérdida de un trabajo, este estado de desasosiego es lo que nos despierta de ese letargo que hemos vivido hasta ese momento. Realmente no es relevante el motivo que lo haya causado sino el efecto renovador que nos producirá este cambio.

Lamentablemente no todos aprendemos de esta metamorfosis, no todo el mundo le saca provecho, generalmente es una etapa dura de nuestra existencia que deberemos superar  a base de un gran esfuerzo personal para poder salir adelante, pero una vez superada nos sentimos fuertes, renovados, vivos.

Como he dicho antes, el motivo no es siempre lo que importa, es nuestro estado emocional y nuestra forma de pensar la que realmente va a provocar un cambio sustancial en el futuro de nuestra existencia.

Pasé  por ese estado hace ya más de 10 años, gracias en mi caso a una enfermedad. Aprendí inconscientemente que debía darle mucha mayor importancia a la vida,  centrándome en mirar más la belleza que me rodeaba que los pequeños problemas que surgían día a día.  Mi relación de pareja se convirtió en lo más estable que hubiese podido imaginar jamás. Mi familia cobró un valor importantísimo y los verdaderos amigos se convirtieron en parte inherente de mi vida. Mis valores cambiaron radicalmente y aprendí a vivir el momento y a disfrutar de las pequeñas cosas y a intentar ser feliz cada instante.

Con los años he conocido a otras personas que están en proceso de metamorfosis, lógicamente no son conscientes de ello, de hecho nadie es consciente en ese preciso momento. Algunos ves que saldrán triunfantes de esta metamorfosis, en cambio ves a otros que cometen graves errores en ese proceso. Cuando desde fuera ves las circunstancias que rodean a esas personas y recordando tu propia vivencia te das cuenta que ciertas pautas se repiten en todos los casos,  independientemente del motivo que las haya provocado. Pero como seres distintos que somos, actuamos de diferente manera.  A veces ves como alguien no va a superar la prueba a la que ha sido sometido, no porque sea una entendida en la materia, simplemente porque cuando estamos fuera del problema es mucho más simple ver la solución, por regla general modificando su forma de pensar modificará su forma de actuar y se resolverá el entuerto, en algunas ocasiones intentas ayudar, pero por mucho que desees ayudarle no está en tu misma sintonía y no comprende aquello que pretendes transmitirle. 

El tiempo de transición es diferente, cada uno de nosotros analizamos esa etapa de crecimiento personal de formas muy variadas, intentando superar lo más rápido ese proceso. Al final  lo que importa es que transcurrido este sufrimiento dejemos de ser orugas para convertirnos en bellas mariposas.

Gracias Lidia, por regalarme esta preciosa frase que me ha hecho reflexionar ... “y cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa”

miércoles, 23 de julio de 2014

LA SIMPLICIDAD DE UNA NOCHE DE VERANO


La simplicidad es el logro final. Después de que uno haya jugado con una cantidad grande de notas, es la simplicidad que emerge como una recompensa del arte. – Frédéric Chopin

 

La noche por fin había llegado después de un caluroso día estival, la luna con su blanca luz iluminaba parte de aquel oscuro mar, la brisa nos envolvía  con ese aroma característico a salitre, la arena estaba fresca y el único sonido perceptible eran las olas al llegar dulcemente a la orilla.

Me encontraba sentada sobre una roca con los pies cubiertos por aquella húmeda arena y mirando al firmamento,  las estrellas que como pequeñas lucecitas iluminaban todos los rincones, me recordaban que ellas  estaban allí desde el principio de los tiempos.
En aquellos instantes la paz reinante me producía un infinito sosiego, no oía nada que no fuera el sonido suave del mar, en esos momentos me pregunté porque los humanos nos complicamos tanto las cosas, cuando en realidad la vida es tan simple. Cada cosa tiene su lugar y nadie debería modificar nada de la naturaleza, todo estaba en perfecta armonía, yo formaba parte de aquel paisaje como un objeto más de un lienzo.

En esas circunstancias ves la vida realmente como es, es decir, a través del amor. Todo aquello que me envolvía estaba ahí para producirme un sentimiento de paz infinita, no se necesita mucho para ser feliz, es como ya he dicho, todo es muy simple, la felicidad que surgía desde mi interior era el reflejo de todas las hermosas cosas que me rodeaban, en esa fabulosa noche de verano, en cada uno de los seres que envolvían mi ser con esa aportación de cosas buenas.
La luna llena hipnotizaba con su luz todas las cosas, el tiempo parecía haberse detenido. Con cada bocanada de aire fresco que aspiraba intentaba absorber y retener aquel instante, sabía que era único, que debía disfrutarlo intensamente. Era uno de esos instantes que después recuerdas durante toda la vida, no por ser algo importante sino por la simplicidad del momento, que en el fondo es lo mejor.   

Por un instante cerré los ojos intentando escuchar algo que hasta el momento me hubiese pasado desapercibido. Algunos sonidos llegaron a mi sin saber exactamente quien los producía. Me sentí dichosa de poder disfrutar de todos los sentidos que el cuerpo me ha regalado y que con las prisas del día a día utilizamos sin disfrutarlos y sin ser conscientes del milagro que es la vida en sí misma.
A medida que pasaban las horas la brisa calaba más hondo en mi ser, el fresco de la noche empezaba a sentirse y decidí entrar en la tienda de campaña, fuera la paz permaneció sin ningún tipo de alteración.

Han pasado más de treinta años desde esa preciosa noche de verano, pero cuando en algún momento de mi vida surge algún contratiempo, me refugio en ese recuerdo  reviviendo ese día, permaneciendo en mi espíritu esos instantes maravillosos.

miércoles, 2 de julio de 2014

LA COMPLEJIDAD DEL SER HUMANO


 “Sólo hay un rincón del universo que usted puede estar seguro de mejorar … y ese es su propio yo.” (Aldous Huxley)

Cuando miro a mi alrededor y veo la infinidad de colores que nos rodean con sus diferentes gamas, los comparo con la forma de ser de las personas, todos somos distintos a pesar de pertenecer a un colectivo, el humano,  pero cada país, región, ciudad e incluso cada uno de nosotros individualmente tenemos nuestras propias características.
Me sorprende ver como somos una marabunta vagando por este planeta, somos como he dicho complejos y diferentes con nuestras formas de pensar individuales, a pesar de que coincidamos con otros de nuestra especie, pero realmente nos movemos al son de un líder, es probable que no estemos de acuerdo con sus directrices pero permitimos, porque no sabemos cómo salir de este círculo, seguirlo como las aguas de un río que se mueven en una misma dirección, ciertamente siempre hay alguno de nosotros que va en contra corriente, pero son tan pocos que el rumor se apaga o se mitiga en relación al ruido de esa inmensa mayoría.

Estamos en un momento de crisis mundial, donde nos contagiamos del mal estar de otros, esto nos lleva a convertirnos en personas tristes, preocupadas, carentes de iniciativa porque en lugar de intentar buscar solución al problema, nos es mucho más cómodo, seguir y escuchar las directrices de la mayoría y quejarnos de todo lo malo que hay, de esta forma lo único que conseguimos es crear más energía negativa disipando las posibles soluciones que nos rodean.
Al estar ensimismados en todo lo malo que vemos y oímos, es probable que nos topemos con algo bueno que nos pasa desapercibido, perdiendo la ocasión de aprovecharnos de ello. Las cosas más importantes que han surgido se producen cuando alguien, en algún lugar, se aparta del grupo y va contra corriente, luchando por conseguir su fin.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra propia realidad, lo que no podemos permitir es que nos influyan las realidades de nuestros congéneres, debemos asumir nuestra responsabilidad y en la medida de lo posible intentar modificar aquello que no nos gusta, siempre bajo la tolerancia y los pensamientos y acciones positivas.
Imaginar por un momento el movimiento de una piedra que tiramos en un estanque, las ondas se trasladan por todo el estanque, pues nuestra sociedad es igual. Si aportamos nuestro granito positivo de arena, formaremos una onda que irá contagiando a los que nos rodean y así sucesivamente, de esta forma podremos cambiar la realidad del momento actual. La conexión que nos une es tremenda, es tan poderosa que tenemos que ser conscientes de ello.

Puede pareceros imaginación o a lo sumo optimismo desmesurado, pero realmente no es más que lo denominado inteligencia emocional, entre todos podemos modificar las circunstancias negativas de este planeta, lo único que os pido es no desanimaros, creer en vosotros y saber que con nuestra aportación de alegría a la comunidad en la que estamos, simplemente sonriendo y ayudando en la manera de lo posible a los que nos rodean, estamos modificando este planeta. No os fijéis en aquellas personas que no hacen nada y se quejan todo el rato, nosotros no somos quien para juzgarlos, cada uno que sea responsable de sí mismo.
Lo más maravilloso es que estamos todos juntos en este barco y que siempre estamos a tiempo para cambiar en pro de la sociedad y de nosotros mismos.
 
HAGAMOSLO POR EL BIEN DE TODOS.

domingo, 15 de junio de 2014

EN MEMORIA DE HACHIKO, EL PERRO FIEL

 
Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida”- Anatole France

Una tarde de primavera, caminaba por el majestuoso cementerio de Aoyama en Tokio buscando la tumba de Hachiko, estaba nublado y el silencio imperaba, convirtiendo ese lugar en un remanso de paz, algunas personas limpiaban las tumbas de sus familiares, la brisa movía los enormes árboles que cobijaban a tantas almas que ya no estaban en este mundo y entre todas esas tumbas, una muy especial se encontraba en la calle 6. Allí descansaban los restos del profesor Ueno y justo a su lado un monolito con flores frescas y un perrito de goma acompañaban al profesor, al igual que durante su vida hizo este maravilloso perro fiel de nombre Hachiko.

Esta historia empieza en 1923 cuando un perrito de raza Akita nació en Odate al norte de Japón. Un profesor llamado Eusaburo Ueno que impartía clases en la Universidad de Tokio lo adoptó y fue enviado a Tokio en tren, dos largos días transcurrieron hasta que el animalito llego a su destino, había estado en una jaula, sin nada que comer ni beber y cuando el Sr. Ueno lo vió creyó que estaba muerto, éste le acercó un cuenco con leche y el animal revivió. El can tenía en esos momentos 2 meses de vida y a pesar de que era un regalo para su hija, pronto esta tuvo que abandonar el hogar familiar por quedarse embarazada y casarse, para ir a vivir a un lugar lejano.
Por este motivo, el profesor adoptó a Hachiko, a tal punto se hicieron amigos, dueño y perro, que incluso cuentan que se bañaban juntos. Cada día acompañaba a su amo a la estación de Shibuya y regresaba por la tarde a recogerlo, así transcurrían los días, hasta que un fatídico día de mayo el profesor murió mientras daba clases. Hasta ese momento la vida de Hachiko había sido infinitamente feliz, pero su nueva realidad  iba a cambiar para transformarse  en años de penuria.

Hachiko desconocía que su dueño nunca más regresaría y cada día durante 10 años fue a esperarlo a la estación, cuando las personas salían de la estación, Hachiko estaba pendiente entre la multitud, mirando por si veía el rostro de su amigo.

La esposa del profesor Ueno no podía cuidarlo y lo regaló a unos familiares, que cansados de que se escapara cada día se lo devolvieron a la viuda, pero ésta tuvo que abandonarlo a su suerte.
Los transeúntes que conocían al profesor Ueno y que lo habían visto siempre con su perro, empezaron a sentir tristeza al ver al pobre animalito esperando en vano a alguien que jamás regresaría, no importaban las inclemencias del tiempo, podía llover, nevar, hacer un calor sofocante, pero Hachiko siempre estaba en la plaza de la estación esperando que apareciera su amigo del alma.

Algunas personas desearon adoptarlo, pero él se resistía en irse de allí, sabía que el profesor no podía haberlo abandonado, creía firmemente que él regresaría.
En abril de 1934 la maravillosa gente de Shibuya contrató a un famoso escultor Teru Ando, quien esculpió a Hachiko en bronce, la estatua representaba la lealtad más profunda. El día que colocaron la estatua, Hachiko fue testigo, pues la colocaron donde él siempre se sentaba a esperar.

Un año después el  7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua.
Esta historia me conmovió por la lealtad tan profunda que un animal puede sentir por un ser humano, cuántos de nosotros tenemos perros y sabemos lo leales que son.

Ésta tal vez sea la historia más conocida en el mundo, pero no la única.
Hoy en día cada 8 de abril se conmemora a Hachiko en la plaza que se convirtió en su hogar esperando a aquella persona que tanto amo, el profesor Ueno.

Historias como las de Hachiko existen y seguirán existiendo a lo largo de los siglos porque los canes son seres fieles y leales a sus dueños, creo sinceramente que deberíamos aprender mucho de ellos y a aquellas personas que los maltratan y abandonan,  si realmente tienen un ápice de sensibilidad, deberían replantearse su vida, que recuerden que la vida es como un boomerang, lo que lanzas recibes y si lanzas dolor, recibirás lo mismo a cambio.
Nos sentimos orgullosos de ser humanos porque somos prepotentes y creemos ser los mejores de la tierra, sinceramente creo que somos seres muy imperfectos,  debemos aprender mucho de todos los demás animales que nos rodean, si fuéramos fieles como Hachiko, las cosas estoy segura nos irían mucho mejor, cuando me refiero a la fidelidad no es solamente a nivel de pareja, me refiero a todos los niveles, ya sean empresariales o de amistad.

En memoria de Hachiko y de todos los perros fieles que han sido como él, recordémoslos para que siempre sigan vivos en nuestra mente y podamos aprender de ellos a ser mejores personas.
Gracias Hachiko.

Abandonamos  el cementerio en silencio, acompañada de mi esposo y  gran amigo Georges, habíamos conseguido nuestro objetivo, visitar su tumba, el silencio seguía imperando por doquier, sólo el movimiento de las ramas de los árboles transmitían un leve sonido de serenidad y como punto final, el cielo gris daba su punto mágico a aquel lugar.



lunes, 10 de marzo de 2014

ENCONTRANDO LA FELICIDAD


“La felicidad es íntima, no exterior; y por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos” – Henry Van Dyke

Empiezo esta semana mi blog con una frase que me ha sorprendido porque es exactamente lo que yo he pensado toda mi vida en relación a la FELICIDAD.
Cada día soy más consciente que sentirse feliz es sumamente simple. Si tenemos cubiertas las necesidades básicas podemos sentirnos felices, pero realmente que necesidades son realmente las consideradas  básicas??? A parte de respirar, que es imprescindible, lo que precisamos es alimentarnos y somos tan afortunados que en los países civilizados siempre encontraremos un lugar donde nos den de comer, el resto es cosa nuestra.

La incongruencia surge cuando de repente te giras a tu alrededor y ves que la sociedad en la que te encuentras está formada por muchísima gente insatisfecha e infeliz, muchos de ellos no tienen problemas económicos, todo lo contrario, viven dentro de un status bueno y en cambio se caracterizan por tener más depresiones que los que viven en países subdesarrollados.

Siempre pensamos que la felicidad es algo que está ahí fuera, nos pasamos la vida buscando ese atisbo de felicidad, cuando encontramos lo que creemos que nos hará sentir bien, nos aburrimos nuevamente y volvemos a sentirnos desgraciados hasta que volvemos a hallar otra cosa y así nos pasamos la vida, esperando que la felicidad se perpetúe en nosotros mientras contemplamos fuera, cuando en realidad deberíamos mirar nuestro interior si realmente lo que queremos es encontrarla.

Muy pocas personas son conscientes de que el acumular cosas NO nos va a llevar a ser felices, la auténtica felicidad se encuentra en nuestro interior, la paz interior es la esencia de la felicidad.
Con los años me estoy dando cuenta que mis prioridades han cambiado radicalmente, ahora atesoro a grandes amigos que intento conservar dándoles todo el amor que tengo, he apartado a aquellas personas que no me han aportado nada a lo largo de los años y que mantenía por comodidad, ya que es más fácil conservar algo que afrontar una ruptura, sea del tipo que sea.

Está comprobado que los que han ganado a la lotería se sienten felices en el instante y conservan este estado poco tiempo después, he leído que muchos han truncado sus vidas años más tarde por culpa de perder la cabeza al conseguir un gran premio. Debemos ser conscientes de que la felicidad no se encuentra en los millones que podamos tener, es cierto que la parte económica nos da una tranquilidad, ya que podemos afrontar los gastos sin problema, pero de ahí a creer que seremos felices, lamentablemente debo deciros que esto no os va a proporcionar ese estado. Por desgracia en nuestra sociedad de consumo el dinero parece el rey, pero es una falsedad si creemos que seremos dichosos por el simple hecho de tenerlo.
Cada día debemos decidir nosotros nuestro estado de felicidad. Si os fijáis las personas que han pasado por una situación límite, suelen ser personas que una vez superado ese momento se sienten felices e irradian felicidad, simplemente porque VALORAN LA VIDA. Ven en las pequeñas cosas la hermosura y disfrutan de ellas.

En esta vida siempre hay cosas que desearía cambiar para mejorar mi propia felicidad, pero son cosas que afectan a la comunidad en general, por eso debo ser consciente que  probablemente es un imposible, en primer término porque son cosas externas a mi, en consecuencia no puedo manipularlas a mi antojo y en segundo lo que para mi es  perfección seguramente para otro no lo sea. Si me ofusco en esas cosas externas seguramente me costará sentirme feliz, por eso todo aquello que haga siempre debe surgir de mi interior, si me siento bien por dentro, se reflejará en mis actos y tal vez de esta forma consiga mis objetivos porque otros copiaran mi actitud y al final tal vez se consiga mejorar esas situaciones que por ahora no me gustan, en pro del bienestar de este planeta. Pero al revés jamás funcionará, el secreto está en que todo surge de dentro hacia fuera. Debemos ser conscientes de todo lo que tenemos a nuestro alcance, la vida es bella y debemos disfrutarla intensamente mientras estemos en este planeta.
Seguramente el ejemplo que voy a poner es algo que nos ha pasado a todos en algún momento.
Una persona sentada delante del volante de su coche, conduciendo por una autopista a 120 km, sonando la música de una emisora de radio y pensando en los problemas que deberá resolver cuando llegue a su oficina. Si a esa misma persona le preguntas que melodía  está escuchando o cuantos vehículos de color rojo ha visto, seguramente no sabrá responder, incluso se le pueden pasar las normas de circulación que van apareciendo a lo largo de su recorrido, porque no está viviendo el PRESENTE.
Esta situación que es de lo más corriente, nos impide ver las cosas hermosas que nos rodean a lo largo de todo el día.

Pasamos por la vida como autómatas, siempre he pensado que es triste no parar nuestra comunicación interior y decirle ¡BASTA! Ahora quiero escuchar lo que me rodea, ya solventaré el problema cuando llegue el momento, ahora deseo disfrutar de estos momentos de sosiego, ya que si tengo paz interior me resultará mucho más fácil resolver cualquier conflicto que me vaya surgiendo.
Atraemos a nosotros situaciones, por eso es conveniente sentirnos bien para atraer situaciones de bienestar y poder modificar aquellas que en un principio se presentan poco halagüeñas.

Cuando consigues que la felicidad forme parte de tu vida, todo lo demás queda relegado a un segundo término, las cosas no se ven tan mal y las soluciones a los problemas surgen desde lo más profundo de nosotros.
Recordar, no hay que buscar motivos externos para ser felices, simplemente es una actitud interior.

SED FELICES!!!!

miércoles, 26 de febrero de 2014

CREANDO NORMAS DE VIDA

"Nuestras acciones hablan sobre nosotros tanto como nosotros sobre ellas." - George Eliot
Desde nuestra infancia nos hemos regido por normas, empezamos con las normas del hogar al que pertenecíamos, pasamos más tarde por las que nos enseñaron  en el colegio hasta que pasamos a tenerlas en el trabajo, tal vez ese tipo de normas no nos hayan gustado. Seguro que muchos de vosotros sabéis que  está comprobado que los niños que carecen de normas, se comportan mal para que un adulto le indique el camino a seguir, por tanto no son tan negativas como muchos creen  y estoy segura que todos deberíamos crear  lo que yo denomino Normas de Vida para sentirnos más realizados y más felices.

Lo que aquí os voy a proponer son pasos que creo que todos deberíamos seguir para conseguir tener una vida saludable, me refiero a una vida en la que la mente y el cuerpo estén armonizados. La gran mayoría de personas cree que las normas son aburridas, molestas e innecesarias, pero lamento decir que desde mi punto de vista sin normas no hay felicidad.

Hoy en día está de moda que las personas vivamos libremente, el problema está en que muchos confunden libertad con libertinaje. Ser libres es un derecho de todos los seres de este planeta, creo sinceramente que lo que no podemos es jamás obligar a nadie a realizar ciertas cosas, debemos ser libres para elegir nuestro camino a lo largo de la vida. Pero siempre bajo unos parámetros en que se priorice el bien común sobre el nuestro propio, ya que sin esta premisa el equilibrio no puede existir.

Las normas que os voy a comentar creo que deberían ser necesarias si realmente buscamos la felicidad, pero cada uno debe crear las suyas propias siempre bajo conceptos positivos.

Debemos recordar constantemente los valores éticos para vivir y añadir nuestras  Normas de Vida para sentirnos realizados, os voy a citar algunas de las mías.

1º Para ser feliz, no fastidies a nadie, porque otro vendrá y te fastidiará a ti, respeta a las personas que te rodean y a todos los animales con los que te tropieces, piensa que incluso los que son insignificantes para ti, para ellos es su vida la que está en juego.
2º Ignora a los que te hacen daño. El tiempo pone las cosas en su sitio. Actúa siempre de buena fe. De esta forma dormirás tranquilo.
3º No pierdas el tiempo con habladurías que no te van a llevar a ningún lado, habla para transmitir buenos mensajes. En ciertas ocasiones el silencio es nuestro mejor aliado.
4º Aliméntate con cordura, ten una dieta equilibrada y sana, jamás te alimentes de animales que hayan sido torturados, hay técnicas culinarias que no son para nada ortodoxas y llevan al sufrimiento del individuo. Piensa que su energía se queda en su carne y en consecuencia te alimentas de esas malas ondas, que estoy segura que serán dañinas para ti.
5º Haz ejercicio moderado pero regularmente, tu cuerpo te lo va a agradecer.
MEDITA. Creo firmemente que es la forma mejor de conseguir la paz interior.

La vida es simple, los que la complicamos somos los seres humanos. Los animales viven en manada y tienen muy jerarquizada su comunidad y solventan sus problemas sin tanto dramatismo, el que no está de acuerdo es rechazado de la manada y punto. En cambio, nosotros intentamos que todos formemos parte de una gran manada pero metiendo baza todos, la diferencia radica en que nuestros intereses no coinciden con los de la naturaleza, existen otras muchas cosas a las que les damos un mayor valor, cuando en realidad no lo tienen en absoluto, como es el dinero, el poder, por poneros algún ejemplo.

Para modificar nuestra sociedad empezaremos modificando nuestros hábítos, cambiando desde dentro, que quiero decir con esto, yo puedo cambiar y tú también puedes, tal vez mis Normas de Vida no coincidan exactamente con las tuyas, tal vez las tuyas sean mejores, si las pones en práctica y te sientes bien y contagias a otros a que realicen cosas positivas, estaremos cambiando este planeta. 

La evolución constante del ser humano produce cambios en nosotros y en consecuencia en el resto de seres que nos rodean. Si somos responsables de nuestros actos, crearemos situaciones positivas y no sólo nos sentiremos mejor nosotros sino que crearemos un cambio positivo a nuestro alrededor.


El hombre nace libre, responsable y sin excusas.- Jean Paul Sartre 

jueves, 20 de febrero de 2014

NATURALEZA

La naturaleza nunca hace nada sin motivo.  Aristoteles

Miro a mi alrededor y todo es belleza, las plantas que me rodean, los árboles que balancean sus copas al son de la brisa, el cántico de los pájaros, el sol que ilumina todo.  Es febrero pero se diría que estamos en primavera.
Cuanta paz, cuanto amor fluye a través del aire, es increíble la sensación de paz infinita que siento cuando estoy en este lugar, de fondo escucho el mar, no hay ningún ser humano cerca, solamente me rodean mis perros que corren arriba y abajo, ellos son tan felices como yo. Me acerco al acantilado y allí en toda su magnificencia aparece el mar cuyo horizonte se une con el cielo como si todo fuera uno.
Podría estarme toda la vida contemplando esta vista, las gaviotas revolotean, las crestas de las olas parecen de plata, se mueven acompasadamente y la brisa con ese aroma salado llega hasta mi rostro.
Me paro y pienso en la belleza de la naturaleza, es algo indescriptible. Mis pensamientos van desde el presente, pasando por el pasado y regresando al ahora. Recuerdo hace más de 30 años cuando me paseaba por este mismo lugar, mis pensamientos en aquellos años eran otros muy distintos, jamás pensé que  treinta años más tarde volvería nuevamente aquí, lo mucho que habría cambiado mi vida, cuando eres una adolescente no piensas en un futuro tan lejano o por lo menos yo no lo hacía. Era demasiado feliz para perder el tiempo en lo que iba a llegar.
Ahora me siento feliz, tengo una vida plena a todos los niveles, jamás hubiese podido imaginar que las cosas me iban a salir tal como yo deseaba, no necesito cosas materiales, para mi lo importante es que mi núcleo familiar esté unido y reine la armonía. Esto es algo de lo que me siento muy orgullosa porque todos formamos una única unidad.
La vida me ha enseñado a vivir cada momento con toda la fuerza de mi ser, disfrutar de las cosas más insignificantes porque este maravilloso momento nunca más se repetirá tal como es ahora, cada día es un nuevo despertar a la ilusión, al entusiasmo.
Me siento sobre  una roca, cierro los ojos y escucho el mar, pierdo el concepto del tiempo, la magia del entorno se funde con mis pensamientos, veo las cosas desde otra perspectiva, todo es armonía, la naturaleza es el mejor regalo que nos han hecho y debemos ser conscientes de ello.
Respiro profundamente, quiero llenarme de todo lo que me rodea e intentar formar parte como ser que soy de todo ello.
Me gustaría poder transmitiros esta infinita paz.
A lo lejos las nubes se acercan, debo regresar, al fin y al cabo como he dicho, estamos en invierno y el tiempo puede cambiar en cualquier momento, pero incluso esas nubes son hermosas, van ocultando al sol, como recordándole que es pronto para brillar con tanta intensidad, mientras las nubes y el sol se disputan el terreno, mis perros y yo, empezamos a caminar hacia nuestro hogar.

lunes, 10 de febrero de 2014

A LOS ÁNGELES OLVIDADOS


Me llegan imágenes de desolación, dolor, hambre, crueldad, niños desnutridos, solos, sin nadie que les sujete la mano, cuando están a punto de morir, sin nadie que les ame, tal vez porque sus padres fallecieron antes, tal vez porque se perdieron en una marabunta humana mientras escapaban de las fauces de seres destructores, ya sea por gobiernos dictatoriales, por gente sin escrúpulos, el motivo no viene al caso, lo que si es terrible es que personas que viven en este planeta en la época de la tecnología no tengan un mendrugo de pan que llevarse a la boca.

Seres inocentes, que jamás han hecho nada a nadie porque su vida es tan corta que ni tan siquiera han tenido ocasión de ofender a otro, seres débiles, frágiles debido a la injusticia humana, estas imágenes de destrucción en el que la hambruna es algo normal en tantos países de África, donde los poderosos no hacen nada, no por ignorancia sino simplemente porque no les importa lo más mínimo.

Donde el desvalido corre una suerte siempre incierta y la mayor parte de las veces fatal, donde nadie hace nada y todos miran hacia otro lado, tal vez porque esos países carecen de recursos naturales interesantes para el resto del mundo.

Nuestra sociedad consumista, preocupada únicamente por el bienestar, la apariencia, el tener más que el vecino y el olvido de todos aquellos que viven a nuestro lado y están necesitados.

Una sociedad así no debería existir, deberíamos ser todos capaces de mirar más a nuestro alrededor, hay personas solas, parece como si no estuvieran, pasan desapercibidas para el resto de mortales, es como si el dolor de los otros no quisiésemos sentirlo. Son fantasmas que recorren nuestras calles y como fantasmas que son, nadie los ve.

Cada minuto mueren cientos de niños en los países subdesarrollados, por falta de algo que llevarse a la boca, mientras la sociedades desarrolladas despilfarran los alimentos. Si nuestros políticos en lugar de pensar única y exclusivamente en enriquecerse ellos, empobreciendo al pueblo, si esos mandatarios de todos los países del mundo se unieran en pro del amor hacia los demás, el hambre sería una pesadilla olvidada, pero ninguno de ellos está interesado en perder un segundo de su vida en intentar organizar algo para terminar con tanta crueldad.

Todos somos uno, el dolor de unos nos llega a los demás a través de la energía que recorre este planeta, si no somos capaces de luchar por el prójimo, que sociedad estamos creando, una sociedad donde son más interesantes todos los instrumentos electrónicos, todas las armas nucleares o biológicas para protegernos de los demás. Siempre pensando que nuestro vecino es un enemigo en potencia.

Parémonos a pensar por un instante en la sociedad que estamos construyendo, ya no pensando en nosotros sino en la herencia que les vamos a dejar a nuestros hijos.

¡Grito al mundo pidiendo ayuda! pero nadie me escucha, nadie está ahí, porque nadie quiere oir mi lamento.

lunes, 20 de enero de 2014

SOBRE LA FILOSOFÍA DE VICENTE FERRER...


"La providencia nunca nos dará la espalda" Vicente Ferrer

He pensado que voy a empezar este año 2014 con el recuerdo de una persona maravillosa que tuve la ocasión de conocer de forma esporádica en una conferencia hace ya muchos años. Me estoy refiriendo a Vicente Ferrer.
Hace tan solo unas semanas se estrenó una película sobre su vida en televisión, si no la visteis os recomiendo que lo hagáis. Creo que debemos pensar en personas como Vicente Ferrer más a menudo para aprender cómo afrontar la vida.

Su filosofía de vida para mi es la perfecta, una persona luchadora, con el único fin de conseguir su objetivo, desde el positivismo más absoluto.  En muchas ocasiones he empezado cosas con una energía desbordante pero al encontrarme con un obstáculo mi fuerza flaquea, mis temores son mayores y todos esos pensamientos de éxito se quedan congelados en mi mente sin llevarlos a término. Se que debemos actuar a pesar de las dificultades que encontremos en el camino.

Vicente Ferrer demostró que a pesar de que la lucha por ayudar a la casta más pobre de la India, los Intocables, era dura, no abandonó jamás su objetivo, el desierto de Anantapur en la India se convirtió en un oasis, todo por la fuerza interior de esta persona. Tanto Ana como Moncho o las personas anónimas que lo rodeaban entonces y siguen luchando por erradicar la pobreza en esa parte del planeta son auténticos héroes, personas maravillosas que creen y crean felicidad.

Ojalá todos pudiésemos ser así, imaginaros por un momento que ayudamos a alguien, no es preciso irnos lejos de nuestro hogar, seguramente la necesidad estará habitando cerca nuestro, es posible que esté al lado de nuestra casa, tal vez podamos mitigar este dolor a alguien cercano, dándole un plato de comida o cualquier cosa que se os ocurra, todos conocemos en estos momentos gente necesitada. ¿No creéis que nos sentiríamos muy bien si modificásemos nuestra actitud? Creo que cuando por la noche nos fuésemos a dormir y reflexionásemos sobre lo realizado y pudiésemos recordar esa sonrisa de alguien a quien hemos ayudado, nuestra autoestima se sentiría egoístamente feliz.
La gran labor de Vicente Ferrer y de todos sus colaboradores es excepcional, no pretendo que el resto del mundo sea tan generoso, sólo intento desde aquí y empezando por mi misma, dar un poco de mi para alegrar a alguien que lo necesite, por el simple motivo de dar para regalarme felicidad.

Seamos egoístas y demos felicidad para recibir cada día más. Creo firmemente que si queremos cambiar el mundo debemos empezar cambiando nosotros. Por mal que estemos siempre encontraremos a alguien que esté peor. En algunas ocasiones basta con escuchar, no podéis ni imaginar la cantidad de gente que se encuentra sola, sin que puedan contar sus tristezas a nadie, creo que esto tiene que ser terrible, no tener un amigo a quien recurrir en esos momentos. Cuando comento esto, muchas personas me hacen la siguiente reflexión; si no tienen a nadie es posible que sea por su manera de ser. Es probable que tengan razón, pero todos cometemos errores, nadie es perfecto, pero también tenemos la virtud de poder modificar nuestras faltas, creo además que no tengo que cuestionar la forma de ser de los demás ya me basta con cuestionarme mi forma de ser todos los días.

Me entristece ver y escuchar las cosas que pasan cada día en este planeta, la tecnología nos ha convertido en personas aisladas, que cada día olvidan más sus orígenes, los sentimientos positivos parecen que no están de moda, en cambio  la crueldad, la corrupción tiene muchos adeptos, esto hace que el resto de personas que no vemos con buenos ojos estas cosas nos sintamos defraudados de la sociedad en la que vivimos. Pero, si permitimos que estas situaciones se conviertan en nuestros pensamientos a lo largo de todo el día lo que conseguimos es utilizar negativamente nuestra energía intentado paralizar estas situaciones y lo único que logramos es afianzarlas más.
Aquello que no nos gusta, que nos duele, que nos hace enfadar, debemos erradicarlo de nuestra mente. No es fácil, pero si cada vez que algo malo llega lo direccionamos haciendo algo positivo, estoy segura que las cosas cambiarán.

A pesar de todo no he perdido la FE en el ser humano, sólo falta que cambiemos la forma de pensar, es una labor individual, tenemos que ser conscientes de que deseamos cambiar para bien, los cambios no son fáciles, pero entre todos podemos conseguirlo.