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lunes, 23 de septiembre de 2013

SENSACIONES

La vida es una serie de sensaciones relacionadas a los diferentes estados de conciencia. - Remy De Gourmont
 
Viene a mi mente imágenes y sensaciones maravillosas vividas en la noche de un jueves del mes de septiembre.  El verano estaba a punto de finalizar y en esa noche que empezaba a ser fresca, donde las nubes se habían disipado después de un día que presagiaba lluvia, una preciosa luna llena apareció en todo su esplendor.
El despertar a la conciencia rodeada por seres queridos, música de piano, la luminosidad de la luna, sentados al abrigo de  un precioso árbol milenario y doscientas velas  que rodeaban al pianista, convertía aquellas imágenes en algo realmente mágico.
Me traslado a esos momentos donde un cúmulo de sensaciones albergan en mi espíritu y hacen que reviva esa calidez, donde la felicidad se manifestaba a través de las notas que salían a borbotones del piano que tan magistralmente nos regalaba el pianista.
Fue en esos instantes donde la mente vuela hacia lo más profundo de uno mismo, donde encuentras que la vida es hermosa y la energía que respiraba producía tal sosiego, que era difícil creer que algo malo existiera, fuera de ese mundo. Realmente era como sentirse  en el paraíso.
Voy a intentar congelar esas emociones, esos momentos de placidez, ese amor infinito hacia todo y hacia TODOS, el amor a la naturaleza, por ser tan generosa con nosotros, sin que le demos la importancia que se merece y lo más importante sin pedirnos ella nada a cambio,  el amor hacía el ser humano en general, el amor a todos vosotros que hacéis que mi vida tenga un sentido mucho más profundo,  cada vez que me regaláis vuestros comentarios, cada vez que me comentáis que leéis esto que estoy escribiendo,  me anima saber que a ciertas personas les llena lo que escribo, es difícil explicar la sensación de AMOR que me invade, la PAZ que tengo es enorme,  soy consciente de que mi mundo está cambiando a pasos agigantados, hacia una nueva etapa de mi vida, una época llena de sentimientos positivos.
Vosotros me decís que os ayuda lo que os digo, pero gracias a vosotros yo me siento cada día mejor. Nos estamos ayudando mutuamente, vosotros me transmitís una gran cantidad de energía positiva y esta energía está por todos lados, me tropiezo con personas desconocidas ya sea en el supermercado o en la cafetería, es indiferente el lugar, pero todas  son increíblemente amables  conmigo, todo lo que me está rodeando en estos momentos es bueno. Es como si atrajera aquello que deseo y alejo aquello que no me interesa porque no me aporta nada bueno.
Casi cada semana me cuelo virtualmente en vuestras casas,  me siento muy cerca de cada uno de vosotros. Siempre me he sentido feliz de la familia que tengo, ellos han llenado y llenan todos los momentos de mi existencia, son lo mejor de mi vida, pero ahora tengo la suerte de teneros también a vosotros; pensar en que tema os puede resultar de interés o intentar contestar las necesidades de personas que me escriben pidiendo que hable sobre algún tema en particular. Os agradezco infinito vuestras muestras de cariño, todas estas circunstancias crean una cúpula de felicidad en mi interior, que hace que pueda transmitiros a vosotros. Con esta sensación de FELICIDAD que recupero cada vez que la necesito, hago que mi vida sea cada día mejor.
Mis queridos amigos, la vida es tan bella, tan llena de momentos mágicos, de situaciones agradables; sí es cierto, también hay situaciones peores, pero ahora deseo únicamente pensar en los buenos momentos, conservarlos en mi interior y sentir esta PAZ que sale por cada poro de mi piel, este AMOR que siento y todo este cúmulo de cosas hace que tenga un sentimiento de felicidad increíble.
Si puedo conseguir conservar estas sensaciones para que perduren a lo largo del día, incluso cuando las cosas parece que se tuercen un poco, es en esos momentos cuando me refugio en mi interior y revivo estas sensaciones que me hacen sentir bien, abandono aquello que me molesta y recuerdo una frase que tenía colgada cuando era una adolescente en mi habitación, que decía así:
"Tú puedes ser lo que desees, sólo existe un obstáculo, TÚ mismo".
No es la primera vez que os la menciono, pero deseo recordárosla porque personalmente  dice aquello con lo que he crecido a lo largo de mi vida,  todo depende de nosotros, en consecuencia si depende de mi, puedo modificar cada instante de mi vida a mi antojo y quedarme con lo bueno de cada situación.
Las sensaciones nos indican el camino que nos conducirán por la senda de la vida, si son buenas vamos por el sitio correcto, es entonces cuando debemos afianzarlas, si lo que sentimos es malo, eliminarlo lo antes posible y retomar esos pensamientos que os recolocarán otra vez por el buen camino. Cada uno tenemos una sensación que nos traslada a nuestro mundo interior, yo os he hablado de la mía al principio de estas líneas, ahora es el momento de que busquéis la vuestra.
Muchas gracias por estar ahí, os quiero de todo corazón.
Hasta la próxima semana.

lunes, 16 de septiembre de 2013

ERRADICA LA ENVIDIA DE TU VIDA


“La envidia existe sólo en aquellas personas que no saben aceptar la felicidad en los demás” - Anonimo

Hoy voy a empezar con una palabra muy negativa la ENVIDIA.
La envidia convierte a las personas que la poseen en peligrosas por el daño que provocan cuando sienten este sentimiento tan nefasto, haciendo que su corazón henchido de envidia y odio las haga comportarse de forma tan lamentable con el resto de humanos. Por desgracia la envidia vive en el corazón de muchas personas y el gran problema es que la persona que la tiene no quiere reconocer que padece este mal y por tanto no intenta erradicarla.
En la sociedad occidental se califica a sus ciudadanos en función de sus posesiones terrenales, el lema “cuanto más tengo más valgo”, olvidándonos de que lo fundamental no está en lo material sino en el interior de cada uno de nosotros.
Es algo aceptado por todo el mundo, que vivimos en una sociedad competitiva y de consumo, educamos a nuestros hijos dentro de esta competitividad en la que vivimos constantemente.
La competitividad en si no es mala, hace que mejoremos, pero todo llevado a un extremo se convierte en algo nefasto y si encima no somos personas demasiado inteligentes convertimos esa carencia de superación frente a la sociedad, en un sentimiento amargo que nos invade y del que no podemos evadirnos, estoy hablando de la ENVIDIA.
Las personas envidiosas viven por y para lo que tienen los demás, ya sea el vecino, el compañero de trabajo, el “amigo”, etc. Cada ser humano es un enemigo en potencia porque tienen aquello de lo que carecen. No importa lo que posea esa persona, el problema no radica en esto, su gran problema es que desea aquello que no tiene y si es incapaz de conseguirlo por los medios considerados normales, ya sea trabajando, teniendo un comportamiento ejemplar para el resto de personas, pues actúa fastidiando y enjuriando a esa persona a la que envidia, utiliza el camino más fácil pero menos recomendable como es la falta de escrúpulos para conseguir destruir a su víctima, que en la mayoría de los casos vive ajena a sus artimañas.
Todos en algún momento de nuestras vidas, nos hemos tropezado con ese ser envidioso que nos ha hecho la vida imposible, pero lo que esos seres no ven, es que cada uno de nosotros actuamos en esta vida según una ley, que ya conocéis, “lo que lanzamos, es lo que recibimos”, esas personas son tan ignorantes que no ven más allá de la casa bonita que podáis tener, del coche, de lo bien que os lleváis con vuestra pareja, pero realmente no conocen absolutamente nada de vuestras vidas, es probable que comentéis ciertas cosas al resto de mortales que os rodean, en consecuencia si esa persona forma parte de vuestro círculo estará informado de ciertas cosas, pero realmente no vive vuestra vida y en consecuencia no sabe nada de vosotros, tal vez si pudiera entrar en vuestro cuerpo y vivir lo que vivís, es posible que no quisiera esa vida sino otra diferente, pero lo único que ve es vuestra felicidad, pero al igual que vosotros disfrutáis de lo que tenéis y no me refiero sólo a lo material, que es algo perecedero, sino más bien a lo sentimental, para conseguir lo que poseéis antes os habéis comportado de cierta forma para lograrlo y estoy segura que si os envidian es porque sois personas con grandes valores. Seguramente no vais fastidiando a los demás, por el contrario seguramente ayudaréis a otros cuando os deis cuenta de que necesitan ayuda, os alegraréis de las cosas buenas de vuestros amigos, disfrutaréis de saber que la vida está en constante movimiento y que lo que hoy no tengo puede venir mañana si lo deseo con amor.
Por desgracia dudo mucho que algún envidioso entre en mi blog y vea lo que pongo, pero me gustaría que de alguna forma les llegara mi mensaje “no hay que envidiar nada de nadie, todos estamos aquí para tener todo aquello que deseemos, pero si realmente queremos conseguir nuestros objetivos, en lugar de envidiar lo que los demás tienen hay que intentar hacer las cosas bien hechas y todo lo bueno que deseamos vendrá a nosotros”.
La envidia es un sentimiento tan destructivo que si los envidiosos fueran conscientes de esto no envidiarían nada a nadie. Son personas que se sienten mal en su propio mundo y desean alcanzar el de los demás porque creen que de esta manera se sentirán mejor.
Lo que tenemos que saber, es que debemos compadecernos de los envidiosos porque llevan una vida atormentada y siempre será así a excepción de que cambien, porque por mucho que posean siempre habrá alguien que esté por encima de ellos y la envidia vivirá y se alimentará de la prosperidad ajena.
Por mucho que digamos es que “tengo envidia sana” la envidia no es, ni será jamás SANA, por tanto no permitamos que se cuele en nuestras vidas en ningún momento, si agradecemos todo lo que tenemos y nos sentimos felices por lo que los demás tienen, al final vendrá a nosotros aquello que a fecha de hoy todavía nos falta.
Y como cada semana para finalizar, os voy a poner una frase que me ha gustado sobre el tema que hemos tratado, espero que os guste.  Hasta la próxima semana.

Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien – Proverbio árabe

domingo, 8 de septiembre de 2013

¿SOMOS REALMENTE FELICES?

"La felicidad se alcanza cuando, lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía". Gandhi
Después de esos maravillosos días veraniegos que muchos de nosotros hemos disfrutado, regresamos a la vida cotidiana y a la monotonía del día a día. Es entonces cuando nos replanteamos si realmente somos felices con nuestras vidas.

La felicidad es ese bien que deberíamos tener cada instante de nuestra existencia, pero por desgracia las personas pasamos más momentos preocupados e infelices que al revés.

¿Nos sentimos realmente felices? La pregunta es muy simple, pero seguro que mucha gente encontrará mil motivos para decir: “ sí… pero… “

Todos esos “peros” que colocamos detrás de la felicidad, nos indican que realmente no sabemos utilizarla, somos nosotros quien decidimos ser felices, sin importar la circunstancia que nos está rodeando en este preciso instante. Son las pequeñas cosas que nos rodean diariamente las que nos convierten en personas felices.

Da la sensación que la felicidad es un bien escaso en esta sociedad en la que vivimos actualmente. Las personas con las que nos cruzamos tienen semblantes serios, mucha gente está amargada de su situación actual y buscan desesperadamente encontrar un resquicio de felicidad, pero se paran a pensar y no lo encuentran por ningún lado.  

Creo que una manera de entender bien lo que representa para mí la felicidad es a través de este cuento que os voy a relatar.
Hace años un monje tibetano le dijo a su aprendiz que buscara la felicidad por el mundo y que cuando la encontrara regresara con ella a verlo, después de años de búsqueda regresó a ver a su maestro y éste le preguntó si la había encontrado y si se la había traído, aquel muchacho que tras años de búsqueda se había convertido en un hombre repleto de experiencias pero algo decepcionado respondió que ocasionalmente la había sentido pero que jamás la había conseguido retener, fue entonces cuando el monje le dijo:
-la felicidad está en tu interior, independientemente de lo que veas o sientas por las circunstancias que rodean tu mundo exterior, tú debes decidir ser feliz”.

Ciertamente para muchos puede resultar una filosofía difícil de conseguir, pero nada es imposible, la felicidad está en cada segundo que vivimos, el simple hecho de estar vivos, ya deberíamos sentirnos agradecidos y en consecuencia deberíamos sentir felicidad.

Los seres humanos en su gran mayoría buscan grandes cosas esperando hallar la felicidad, siempre esperamos que llegue un momento mejor para ser feliz, mientras tanto la vida va pasando y la vamos desaprovechando. Muchas veces cuando llegamos a la vejez nos paramos a pensar que ha sido de nuestra vida y vemos que circunstancias que podríamos haber tenido maravillosas han pasado de largo por no prestarles atención.

Personalmente me siento una persona infinitamente feliz, ciertamente hay aspectos que me gustaría mejorar y espero que mejoren, pero por el momento disfruto de todo lo que tengo y doy gracias, vivo el momento presente, miro a mi alrededor y aprovecho cada instante que puedo con mi familia, mis amigos y no invierto energía en lo que no me gusta, cuando soy consciente de que me estoy centrando demasiado en algo negativo, CAMBIO mi forma de pensar. Constantemente recuerdo que lo que hoy estoy pensando será lo que crearé en mi futuro.

La vida es hermosa la miremos por donde la miremos, somos los seres humanos los que conseguimos en ciertas ocasiones convertirla en algo negativo por las actitudes que acometemos en este planeta.
Está en nuestra mano ser desdichado o ser feliz, he elegido esto último y te aconsejo que sigas mi mismo camino. Hay tantas cosas maravillosas que nos rodean, hay tanto amor a nuestro alrededor que no tendríamos motivos para ser infelices.

Queremos CAMBIAR, no sólo nosotros sino también muchas cosas que nos llegan de fuera y que no nos gustan. Mi consejo es lanzar nuestra buena energía al universo esperando que cada vez existan más personas que envíen esa sensación de bienestar y que poco a poco entre todos, creemos un mundo mejor donde vivir. Por el momento, mi círculo está en paz y espero que el vuestro también lo esté.

Hace unos años, mi profesora de yoga, a la que quiero mucho, me recomendó leer un libro titulado Ho’oponopono, os recomiendo que lo leáis, en él aparecen cuatro palabras que denomino mágicas por la fuerza que conllevan, éstas son “perdón, lo siento, te amo, gracias”, estos vocablos tan simples conllevan en su interior una fuerza impresionante, deberíamos convertirlos en parte de nuestro vocabulario y os aseguro que podríamos cambiar todo aquello que no nos gusta de nuestra vida cotidiana.

Por desgracia la mayoría de las personas desconocen el gran poder que encierran las palabras, ya que son fruto de nuestros pensamientos, tal vez sería bueno empezar a escucharnos más y a ser más críticos con nosotros mismos. Creo que si modificamos nuestras palabras CAMBIAREMOS nuestras actitudes y con ellas nuestra vida.

Hoy voy a terminar dándoos las GRACIAS por leer lo que escribo y por vuestros comentarios de aliento y cariño que me hacéis llegar a mi correo electrónico cada vez que publico algo. OS QUIERO.