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miércoles, 26 de febrero de 2014

CREANDO NORMAS DE VIDA

"Nuestras acciones hablan sobre nosotros tanto como nosotros sobre ellas." - George Eliot
Desde nuestra infancia nos hemos regido por normas, empezamos con las normas del hogar al que pertenecíamos, pasamos más tarde por las que nos enseñaron  en el colegio hasta que pasamos a tenerlas en el trabajo, tal vez ese tipo de normas no nos hayan gustado. Seguro que muchos de vosotros sabéis que  está comprobado que los niños que carecen de normas, se comportan mal para que un adulto le indique el camino a seguir, por tanto no son tan negativas como muchos creen  y estoy segura que todos deberíamos crear  lo que yo denomino Normas de Vida para sentirnos más realizados y más felices.

Lo que aquí os voy a proponer son pasos que creo que todos deberíamos seguir para conseguir tener una vida saludable, me refiero a una vida en la que la mente y el cuerpo estén armonizados. La gran mayoría de personas cree que las normas son aburridas, molestas e innecesarias, pero lamento decir que desde mi punto de vista sin normas no hay felicidad.

Hoy en día está de moda que las personas vivamos libremente, el problema está en que muchos confunden libertad con libertinaje. Ser libres es un derecho de todos los seres de este planeta, creo sinceramente que lo que no podemos es jamás obligar a nadie a realizar ciertas cosas, debemos ser libres para elegir nuestro camino a lo largo de la vida. Pero siempre bajo unos parámetros en que se priorice el bien común sobre el nuestro propio, ya que sin esta premisa el equilibrio no puede existir.

Las normas que os voy a comentar creo que deberían ser necesarias si realmente buscamos la felicidad, pero cada uno debe crear las suyas propias siempre bajo conceptos positivos.

Debemos recordar constantemente los valores éticos para vivir y añadir nuestras  Normas de Vida para sentirnos realizados, os voy a citar algunas de las mías.

1º Para ser feliz, no fastidies a nadie, porque otro vendrá y te fastidiará a ti, respeta a las personas que te rodean y a todos los animales con los que te tropieces, piensa que incluso los que son insignificantes para ti, para ellos es su vida la que está en juego.
2º Ignora a los que te hacen daño. El tiempo pone las cosas en su sitio. Actúa siempre de buena fe. De esta forma dormirás tranquilo.
3º No pierdas el tiempo con habladurías que no te van a llevar a ningún lado, habla para transmitir buenos mensajes. En ciertas ocasiones el silencio es nuestro mejor aliado.
4º Aliméntate con cordura, ten una dieta equilibrada y sana, jamás te alimentes de animales que hayan sido torturados, hay técnicas culinarias que no son para nada ortodoxas y llevan al sufrimiento del individuo. Piensa que su energía se queda en su carne y en consecuencia te alimentas de esas malas ondas, que estoy segura que serán dañinas para ti.
5º Haz ejercicio moderado pero regularmente, tu cuerpo te lo va a agradecer.
MEDITA. Creo firmemente que es la forma mejor de conseguir la paz interior.

La vida es simple, los que la complicamos somos los seres humanos. Los animales viven en manada y tienen muy jerarquizada su comunidad y solventan sus problemas sin tanto dramatismo, el que no está de acuerdo es rechazado de la manada y punto. En cambio, nosotros intentamos que todos formemos parte de una gran manada pero metiendo baza todos, la diferencia radica en que nuestros intereses no coinciden con los de la naturaleza, existen otras muchas cosas a las que les damos un mayor valor, cuando en realidad no lo tienen en absoluto, como es el dinero, el poder, por poneros algún ejemplo.

Para modificar nuestra sociedad empezaremos modificando nuestros hábítos, cambiando desde dentro, que quiero decir con esto, yo puedo cambiar y tú también puedes, tal vez mis Normas de Vida no coincidan exactamente con las tuyas, tal vez las tuyas sean mejores, si las pones en práctica y te sientes bien y contagias a otros a que realicen cosas positivas, estaremos cambiando este planeta. 

La evolución constante del ser humano produce cambios en nosotros y en consecuencia en el resto de seres que nos rodean. Si somos responsables de nuestros actos, crearemos situaciones positivas y no sólo nos sentiremos mejor nosotros sino que crearemos un cambio positivo a nuestro alrededor.


El hombre nace libre, responsable y sin excusas.- Jean Paul Sartre 

jueves, 20 de febrero de 2014

NATURALEZA

La naturaleza nunca hace nada sin motivo.  Aristoteles

Miro a mi alrededor y todo es belleza, las plantas que me rodean, los árboles que balancean sus copas al son de la brisa, el cántico de los pájaros, el sol que ilumina todo.  Es febrero pero se diría que estamos en primavera.
Cuanta paz, cuanto amor fluye a través del aire, es increíble la sensación de paz infinita que siento cuando estoy en este lugar, de fondo escucho el mar, no hay ningún ser humano cerca, solamente me rodean mis perros que corren arriba y abajo, ellos son tan felices como yo. Me acerco al acantilado y allí en toda su magnificencia aparece el mar cuyo horizonte se une con el cielo como si todo fuera uno.
Podría estarme toda la vida contemplando esta vista, las gaviotas revolotean, las crestas de las olas parecen de plata, se mueven acompasadamente y la brisa con ese aroma salado llega hasta mi rostro.
Me paro y pienso en la belleza de la naturaleza, es algo indescriptible. Mis pensamientos van desde el presente, pasando por el pasado y regresando al ahora. Recuerdo hace más de 30 años cuando me paseaba por este mismo lugar, mis pensamientos en aquellos años eran otros muy distintos, jamás pensé que  treinta años más tarde volvería nuevamente aquí, lo mucho que habría cambiado mi vida, cuando eres una adolescente no piensas en un futuro tan lejano o por lo menos yo no lo hacía. Era demasiado feliz para perder el tiempo en lo que iba a llegar.
Ahora me siento feliz, tengo una vida plena a todos los niveles, jamás hubiese podido imaginar que las cosas me iban a salir tal como yo deseaba, no necesito cosas materiales, para mi lo importante es que mi núcleo familiar esté unido y reine la armonía. Esto es algo de lo que me siento muy orgullosa porque todos formamos una única unidad.
La vida me ha enseñado a vivir cada momento con toda la fuerza de mi ser, disfrutar de las cosas más insignificantes porque este maravilloso momento nunca más se repetirá tal como es ahora, cada día es un nuevo despertar a la ilusión, al entusiasmo.
Me siento sobre  una roca, cierro los ojos y escucho el mar, pierdo el concepto del tiempo, la magia del entorno se funde con mis pensamientos, veo las cosas desde otra perspectiva, todo es armonía, la naturaleza es el mejor regalo que nos han hecho y debemos ser conscientes de ello.
Respiro profundamente, quiero llenarme de todo lo que me rodea e intentar formar parte como ser que soy de todo ello.
Me gustaría poder transmitiros esta infinita paz.
A lo lejos las nubes se acercan, debo regresar, al fin y al cabo como he dicho, estamos en invierno y el tiempo puede cambiar en cualquier momento, pero incluso esas nubes son hermosas, van ocultando al sol, como recordándole que es pronto para brillar con tanta intensidad, mientras las nubes y el sol se disputan el terreno, mis perros y yo, empezamos a caminar hacia nuestro hogar.

lunes, 10 de febrero de 2014

A LOS ÁNGELES OLVIDADOS


Me llegan imágenes de desolación, dolor, hambre, crueldad, niños desnutridos, solos, sin nadie que les sujete la mano, cuando están a punto de morir, sin nadie que les ame, tal vez porque sus padres fallecieron antes, tal vez porque se perdieron en una marabunta humana mientras escapaban de las fauces de seres destructores, ya sea por gobiernos dictatoriales, por gente sin escrúpulos, el motivo no viene al caso, lo que si es terrible es que personas que viven en este planeta en la época de la tecnología no tengan un mendrugo de pan que llevarse a la boca.

Seres inocentes, que jamás han hecho nada a nadie porque su vida es tan corta que ni tan siquiera han tenido ocasión de ofender a otro, seres débiles, frágiles debido a la injusticia humana, estas imágenes de destrucción en el que la hambruna es algo normal en tantos países de África, donde los poderosos no hacen nada, no por ignorancia sino simplemente porque no les importa lo más mínimo.

Donde el desvalido corre una suerte siempre incierta y la mayor parte de las veces fatal, donde nadie hace nada y todos miran hacia otro lado, tal vez porque esos países carecen de recursos naturales interesantes para el resto del mundo.

Nuestra sociedad consumista, preocupada únicamente por el bienestar, la apariencia, el tener más que el vecino y el olvido de todos aquellos que viven a nuestro lado y están necesitados.

Una sociedad así no debería existir, deberíamos ser todos capaces de mirar más a nuestro alrededor, hay personas solas, parece como si no estuvieran, pasan desapercibidas para el resto de mortales, es como si el dolor de los otros no quisiésemos sentirlo. Son fantasmas que recorren nuestras calles y como fantasmas que son, nadie los ve.

Cada minuto mueren cientos de niños en los países subdesarrollados, por falta de algo que llevarse a la boca, mientras la sociedades desarrolladas despilfarran los alimentos. Si nuestros políticos en lugar de pensar única y exclusivamente en enriquecerse ellos, empobreciendo al pueblo, si esos mandatarios de todos los países del mundo se unieran en pro del amor hacia los demás, el hambre sería una pesadilla olvidada, pero ninguno de ellos está interesado en perder un segundo de su vida en intentar organizar algo para terminar con tanta crueldad.

Todos somos uno, el dolor de unos nos llega a los demás a través de la energía que recorre este planeta, si no somos capaces de luchar por el prójimo, que sociedad estamos creando, una sociedad donde son más interesantes todos los instrumentos electrónicos, todas las armas nucleares o biológicas para protegernos de los demás. Siempre pensando que nuestro vecino es un enemigo en potencia.

Parémonos a pensar por un instante en la sociedad que estamos construyendo, ya no pensando en nosotros sino en la herencia que les vamos a dejar a nuestros hijos.

¡Grito al mundo pidiendo ayuda! pero nadie me escucha, nadie está ahí, porque nadie quiere oir mi lamento.